Aquí os dejamos una nueva entrega del Consultorio Balbino.

Recuerda que puedas enviar tus preguntas al correo amigos@balbino.eu

¡Gracias por vuestra preguntas y por vuestro sentido del humor!

¿Cuál es la mejor forma de llevar un paraguas cuando van dos personas? Soy incapaz de hacerlo bien… o al menos eso me dice mi mujer.

Lo de llevar bien un paraguas para dos personas no es una cuestión de formas, es una cuestión de arte. Hay gente que lo tiene y gente que no. Si estás entre los que disfrutan de ese don, no tenemos que explicarte nada y puedes pasar directamente a la siguiente pregunta. Ya sabemos que a ti te sale solo. Y esta última frase la podríamos poner en tu boca y repetirla con tono repelente: I mi mi sili sili.

Si, por el contrario, estás del lado del común de los mortales, te vamos a dar algunas referencias que te pueden ayudar. Lo primero es que lo más importante es que tu acompañante no se moje nada. Y cuando decimos nada, es nada. Y eso implicará que tú te vas a mojar un poco o un mucho, pero es lo que hay. Pero si a la otra persona le cae una sola gota, ya va a decir que la estás tapando mal.

También ayuda la postura. Te sugerimos que tu acompañante enhebre -qué palabra tan bonita, por cierto- su brazo con el tuyo que porta el paraguas. Es una cuestión de economía del espacio.

Y un truco de Balbino: que tu acompañante lleve la conversación. Le toca a él o a ella liderar. Que bastante tienes tú con estar mojándote y mirando cada gota que cae de las varillas del paraguas.

Me he ido a desapuntar del gimnasio un 11 de enero. ¿En qué lugar me deja eso como persona?

Para nosotros, en un púlpito. Es como la escena aquella de Revolutionary Road en la que Di Caprio se suma a la multitud y se confunde con los demás, pero al revés. Esto sí que es revolucionario.

Son todo ventajas. Te has ahorrado tiempo, te has ahorrado dinero -porque al final algún día sí que ibas a ir- y, sobre todo, te has ahorrado comerte la cabeza y tener remordimientos. Porque acabas sintiéndote mal por estar pagando, por no ir. Incluso cada vez que sales a tomar algo inviertes un tiempo para pensar que esa semana tienes que ir al gimnasio para bajar los excesos. Pues mira, no. Hay que ser honesta con una misma. No hay tiempo que perder.

Y además, el deporte hay que hacerlo al aire libre. Y en chándal de algodón.

Te recomendamos que te apuntes a clases de gimnasia en algún parque. ¡Arriba la calistenia!

 

Si quieres leer la anterior entrega del Consultorio Balbino, puedes hacerlo aquí.